Momentos y emociones que me traen los recuerdos

El olor a café recién hecho, el pasar por una calle que me transporta a otra ya transitada durante mi infancia, la canción preferida de mi padre que se escucha a lo lejos mientras alguien intenta sintonizar la radio, una palabra dicha al azar como detonante para hablar con añoranza de las personas que marcaron mi camino hasta llegar aquí, una fecha de cumpleaños de la que me enorgullezco por el vínculo que mantengo con antiguas amistades, el sonido del mar que va desapareciendo cuando entra en contacto con la arena de la playa, ver un vestido del color favorito de mi hermana, abrir un libro con páginas amarillas y su olor único e indescriptible… Son muchas las situaciones que en efecto dominó despiertan un recuerdo y con el, una lágrima se escapa.

«Llorar es un acto de limpieza. Hay una razón para las lágrimas, la felicidad y la tristeza.»                                                                                           
                                                                                                                                      – Dionne Warwick –

El recordar, cuyo hermoso significado «volver a pasar por el corazón” tiene su origen en la palabra latina recordari (re -de nuevo- y cordis -corazón-), a alguien o a una situación, no nos lleva solo al momento en sí, sino al estado emocional en el que  allí me encontraba. Por esto, al recordar vuelve un torbellino de emociones potentes y deseosas como alegría, sorpresa, felicidad, pasión… y/o aquellas como miedo, rabia, asco, que es mejor mantener en el “baúl de los recuerdos”.

La vida diaria nos presenta innumerables e inevitables estímulos que  provocan una reacción y nuestros recuerdos aparecen, junto con ellos las emociones que hacen que al reconocerlas (pero, ¿me animo a reconocerlas?) generen un aprendizaje.

“La vida no es lo que uno vive, sino lo que recuerdas y cómo lo recuerdas para contarla”                                                                  
                                                                                                                                       – Gabriel García Márquez –

Son justamente las emociones las que consiguen que aprendamos del recuerdo de nuestras vivencias para que, de presentarse situaciones similares en el futuro, nos ayuden a tomar las decisiones que nos lleven a provocar el estado emocional deseado. Dar un abrazo o decir un `te quiero´ a tiempo para evitar el famoso “que hubiese pasado si”;  viajar, estudiar, trabajar si es lo que quiero y no por seguir mandatos impuestos; perdonar o pedir perdón para no arrastrar esas emociones que están ahí guardadas, listas para aparecer de la forma más inoportuna en el momento menos esperado; elegir quedarme con los buenos momentos vividos, las risas compartidas, los valores heredados cuando son en alusión a personas que ya no están fisicamente a nuestro lado.

Entonces ¿Para qué sirve recordar? 

 

Para una vez reconocidas aquellas emociones que me pesaban o cargaban, pueda reinterpretar lo vivido desde un nuevo estado afectivo que me ayuda a continuar en armonía con mi vida.

Para abrazar ese estado de felicidad o alegría y brindar la mejor de mis sonrisas al cielo o al sol, mientras sigo con lo que estoy haciendo ahora.

Para tomar ese recuerdo como un ejemplo de lo que soy capaz de hacer y conseguir, en aquellos momentos en que siento que mi fortaleza interior está siendo inestable. 

Para tener siempre el corazón en el presente, con la oportunidad de darnos un nuevo comienzo. A pesar de haber cometidos errores y/o habernos sentido heridos, aceptar lo sucedido, ya que no lo podemos cambiar; aprender de eso para gestionar de manera más efectiva nuestro presente con la mirada puesta en la construcción de un futuro alineado a convertirnos en las personas que queremos ser.

Recordar es algo bueno e inevitable, siempre que la nostalgia no sea un ancla que nos impida seguir avanzando por “quedarnos enroscado en lo que ya pasó”.

Recordar es brindarnos la posibilidad de poder rediseñar momentos y emociones en una nueva hoja en blanco de nuestra vida, que esté llena de deseos, ambiciones, sueños y esperanzas por cumplir.

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4 comentarios en “Momentos y emociones que me traen los recuerdos”

    • ¡Gracias Luchi! de eso de trata, de saber que emoción me genera un recuerdo, y en base a eso, poder gestionarlas para avanzar… pero los recuerdos no tiene porqué ser malos ¡Al contrario! y guardo muchos hermosos de nuestros años de amistad…Como la cartita que me escribiste – y tengo guardada- cuando falleció mi papá.Te quiero mucho!

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